Debes ser lo más parecido que hay a ser adicto al caballo, creo que ya te lo comenté. Cuando estoy contigo, bajo tus efectos, la felicidad es absoluta. Se me olvida todo lo demás; el hambre, la sed, las ganas de mear... Lo único que me importa es que no se acabe nunca, que no pase el tiempo y que no te muevas de mi lado, de dentro de mí. Que sigas tocándome, y mirándome, y riéndote a carcajadas a mi lado. Porque esas carcajadas tuyas a mí me proporcionan la necesidad insostenible de estar contigo, bajo tus efectos, respirando el aire que exalan tus risas y que me da a mi la vida. Porque esas miradas atraviesan mi psique dejando a su paso una agradable estela que huele a coco, siempre a coco, una ráfaga de pura felicidad que me deja babeando y medio durmiendo de insano sopor. Porque cuando me tocas siento una electricidad que no se siente ni masticando el cable del microondas, una electricidad que me sacude el hipotálamo como si fuera un punch de boxeo, dejándome alelado durante horas, incluso días.
Cuando estoy sin tí me quedo como un yonki mellado y asqueado. Siento frío, y nervios. Me arranco las uñas a bocados precisos con mis dientes podridos de amor mientras no dejo de pensar en tí, en tu olor, y en la necesidad que tengo, cada vez mayor, de estar contigo.
Pero debo andar con cuidado, o me mataré de sobredosis. La droga dura se mete sin prisa, con todo el cariño que puedas proporcionarle al proceso. Porque si te pasas te deja ahí tirado, con las venas emponzoñadas y con la angustiosa incertidumbre de si volverá, de si no será la última vez que la sientas dentro y tengas que conformarte a partir de ese momento con cualquier metadona maldita, que en absoluto tiene nada que ver contigo. Ni se le acerca, no hay sustituto, y mira que lo he intentado buscar pero no. Eres única, mi droga favorita, mi opio humano que me despega de la realidad cuando dirige sus pupilas hacia mi absurdo ser.
Sólo te pido que no te me prohibas, que no desaparezcas o me ignores.
Ya sabes lo que me pasará si lo haces, me resecaré como un puto cadáver, me pudriré para siempre y dudo que alguien pueda detener mi proceso de descomposición, sólo tú..

Hola a todos los amantes de lo oculto y lo astral. En esta ocasión me dispongo a aunar dos temas que han traído de cabeza a la humanidad en todas las etapas de la historia; las posesiones diabólicas y la dermatología. Agárrense los machos y lean, lean si tienen cojones…